Crónica; Bunbury desata el huracán en Madrid

 


En la noche del 13 de septiembre un huracán ha azotado la ciudad de Madrid. Se trata del huracán ambulante tour 2025, la gira que ha devuelto a Enrique Bunbury a la capital española. Sin duda, la cita debía estar señalada en rojo dentro de los calendarios de los más de 15.000 asistentes que acudieron a rendir pleitesía al aragonés errante y rememorar el que, quizá, fuese el periplo por excelencia de su obra en solitario; sus cuatro primeros álbumes en los que se hizo acompañar de la banda el huracán ambulante. Quienes tuvimos la fortuna de disfrutar de aquellos directos, los cuales quedaron atrás hace dos décadas, sabemos que la comunión generada entre músicos y público rayaba la liturgia, y que aquellos incipientes álbumes se nutrían de canciones cuya razón de ser era el de ser interpretadas en directo. 

El setlist preparado para la ocasión es difícilmente mejorable, pues a la intro que ha recuperado para esta gira, Otto e mezzo, le sacude el riff de entrada de El club de los imposibles y, de repente, se instala en el ambiente la sensación de rejuvenecimiento en la grada. Enlazaba con otras dos composiciones de Pequeño entre las que se encuentra El extranjero, y con ella la teatralidad de Bunbury se disparó, una vez más, retrotrayendo a la audiencia hasta aquel Pequeño cabaret ambulante que nos regalase en el año 2000. Sublime.

El concierto avanzaba y los temas de su otra gran obra, Flamingos, recogían el bastón de mando. Sin duda es el álbum que muestra una mayor representación de canciones y el que consigue los momentos más álgidos en comunión con el público; Lady blue, Sácame de aquí, Enganchado a ti o la encargada de la apoteosis grupal, .



El escenario es el hábitat natural de un Bunbury que, recordemos, ya cuenta con 58 años en su haber pero que lo sigue dominando como nadie; no en vano es el frontman por antonomasia nacido en la península ibérica. Pero además posee un gusto exquisito para el efectismo de su obra. Así lo demuestra la maravilla que presentó sobre las tablas; una suerte de teatro ante el que, todo aquel que se haya enfrentado, no tuvo más remedio que describirlo con una gran letra o dibujada en su boca. Magnífico. 

La noche continuaba su recorrido y aparecía en escena El viaje a ninguna parte, encarnado en Que tengas suertecita, El rescate o, la sorpresa de la velada, El aragonés errante. Además de éstas, Enrique se permitió la licencia de crear un puente entre su primera y última entrega en solitario pre-Cuentas pendientes, y es que lanzó Big bang y Alaska. Por supuesto, también hubo tiempo para la presentación formal de su última obra, Cuentas pendientes, y cuatro de sus piezas fueron coreadas como el resto de sus clásicos. 

En definitiva, el concierto del 13 de septiembre de 2025 pasará a la historia del excelso músico aragonés como otra de sus vibrantes representaciones que se encarga de alegrar nuestras almas de cuando en cuando. 



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