Ekko. Melodía, contundencia y pasión

 


La banda originaria de Vic es considerada por multitud de seguidores del rock urbano como un secreto a voces en cuanto a calidad musical y divertimento en actuaciones en directo. Secreto a voces porque, a pesar de haber debutado en 2016 y contar con cuatro álbumes de estudio, todavía no reinan en las clasificaciones más generalistas de bandas que se entregan al género. Sin embargo, suelen salir recurrentemente en conversaciones y recomendaciones entre seguidores.

Ekko debutaron en 2016 con Día cero, un álbum que recogía los trazos más identificables del género. Unas guitarras brillantes, una batería poderosa, un bajo compacto y una voz rasgada que, además, resulta reconocible de manera inmediata. 

Entre sus composiciones podíamos percibir influencias de los primeros Marea o Gritando en silencio, no en vano Marcos Molina colabora en uno de los temas, Ramajes. La otra colaboración del disco corre a cargo de Balta de La Desbandada, formación que guarda cierta similitud con los de Vic y con quienes giraron a doble cartel en el pasado. En cuanto a los cortes más destacables del álbum, a sabiendas de que en un gran trabajo en su conjunto, cabría destacar Mil abrazos con su gran ritmo y un estribillo fantástico, y Bajo la piel.




Dos años después de su irrupción en el mercado discográfico presentarían la continuación de su carrera con Las leyes de su jauría, un álbum en el que se apreciaba la evolución lógica de la banda. Sus once pistas sonaban más duras y con mayor contundencia que su antecesor. Las referencias seguían presentes y sumaban alguna que no acertamos a vislumbrar en el debut. Tanto es así que en uno de los temas más destacados, Luna de octubre, la colaboración con Vito Iñiguez junto a cómo suena la banda, bien podría ser una creación de Sínkope. Por su parte, en Cenizas se atisba a La Fuga. Y la canción bandera de esta segunda entrega es, sin lugar a dudas, El teorema de la polaridad.




2020 trajo consigo, a parte de la consabida pandemia, el tercer larga duración de los barceloneses. Bajo el título Desbocados se encerraban diez canciones con una contundencia impresionante. Un álbum que es, hasta la fecha, la cima de su carrera. Un trabajo donde se puede sentir el cuidado con el que fue producido y la certeza de que nos encontramos ante una banda con una personalidad desbordante que ya no necesitaba de referencias citadas para entender su propuesta. Para muestra basta con escuchar Desbocados, tema que da título al disco y que supura energía rockera, o el single Despertar y sus precisos paisajes sonoros.




El último disco que han publicado data de 2023 y supuso asentar la personalidad que se vislumbraba en sus dos primeras obras. La misma que se reveló, cual aparición divina, en la tercera. La potencia de su música es incontestable, los guiños al hard rock son indiscutibles y la melodía innegociable. Buena prueba de ello son cortes de la talla de Legado o Gran volcán

Mientras esperamos nuevas noticias, continuamos embarcados en el viaje que supone recorrer sus cuatro álbumes de estudio, dispuestos a realizar un alto en el camino para asistir a alguno de sus conciertos en cuanto existan fechas que lo permitan.



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