Malditeria. Rock and roll maldito
Ocho
años han pasado desde que se gestase una de las bandas que, de seguir con la
firmeza mostrada hasta ahora, está llamada a regalarnos innumerables momentos
de placer sonoro. Su nombre es Malditeria, son alicantinos y cuentan con dos
álbumes a sus espaldas.
En
2020 vio la luz Zozobra, un debut de los que consiguen captar la atención de
cualquier aficionado al rock and roll. El disco supuraba clasicismo
rocanrolero, sí; y eso era lo primero que encendía el piloto de alarma del buen
gusto. Pero también deslizaba entre sus pistas un cierto aroma a modernidad que
no dejaba indiferente a nadie. Lo cierto es que la conjunción de ambas
características arrojaba un fantástico resultado para la presentación en
sociedad de una banda novel. Piezas de la talla de Ay mama, Sólo quería jugar,
Trabajos sucios o Cuando caiga la noche se revelaban como tesoros en manos de
aquellos que buscan incesantemente el sonido que hace estremecer a sus cuerpos
de manera espasmódica, y que con tanta brillantez ejecutan Los Zigarros. Pero
hay más; pues Dr. Paradigma acercaba hasta los surcos de Zozobra las guitarras
de Platero y tú; Me estoy rehabilitando se revelaba como una suerte de jugueteo
entre guitarras funky/rock y, quizá el tema por excelencia, Por las chispas se
convertía en esa canción que no sabes muy bien a qué suena pero posee un
magnetismo imposible de olvidar. Sin duda, un álbum que debería haber entrado
en todas y cada una de las listas que destacaban las mejores entregas de rock
español del fatídico año 2020.
Dos
años después volverían con nuevo disco bajo el brazo. Contratos de viernes noche
mostraba una evolución en su sonido que apuntaba a la madurez de la banda. El
estilo directo del rock and roll clásico se hacía menos evidente y para
encontrarlo entre sus surcos debíamos dirigir la mirada a la inmediatez de
Arde, la hija ilegítima de Nu Niles Puede ser, y la magnífica Derrapando al cementerio.
El resto de los once cortes que contenía basculaba por
distintas sonoridades que confirmaban la versatilidad de una gran banda. Entre
ellos destacaban, por encima del resto, Sombras chinas, que fue la encargada de
presentar el álbum como primer sencillo, y la melancólicamente derrotada Vasos
de complicidad, una canción superlativa. Con un mayor reconocimiento por parte
de crítica y público, aunque todavía insuficiente para el que merecen, este
segundo álbum les granjeó la oportunidad de girar por gran parte de la
península y dejar con un fantástico sabor de boca a los afortunados que los vieron en
directo.
Las últimas noticias que existen
en torno a Malditeria datan de mayo de este año, mes en el que presentaron un
nuevo single que nos hace intuir otra vuelta de tuerca en su sonido. Se
trata de una versión castellanizada de la grandilocuente Personal Jesus de
Depeche Mode. Lo cierto es que les ha quedado de lujo y, tras tres años
esperando material nuevo, se ha convertido en el cebo perfecto para hacernos ansiar una nueva descarga de rock and roll maldito.



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