Revisando clásicos. Burning - En directo

 



Los recuerdos son algo personal. La mente de cada uno sitúa los acontecimientos en un orden concreto. La razón por la que expongo algo que es tan evidente tiene que ver con la música, claro. Me explico; un año clave para millones de rockeros en todo el planeta es 1991, y esto tiene mucho que ver con la publicación del álbum Nevermind de Nirvana y el tsunami que arrasó al mundo de los riffs de seis cuerdas con la consolidación del grunge. Sin embargo, para mí, 1991 es un año clave porque fue cuando descubrí a Burning gracias a su imponente álbum En directo.

"Bienvenidos a una larga noche de rock and roll" así comenzaba el disco que pasa por ser una de las mejores obras en directo de la historia del rock español. Las palabras de Johnny Cifuentes, ejerciendo de anfitrión exquisito, presagiaban lo que estaba a punto de suceder. Una avalancha de riffs, pegadas, notas y actitud ¡mucha actitud! sin precedentes. Un viaje de dos horas en el que descubrir cómo el sonido de los Rolling Stones, Lou Reed o el mismísimo Chuck Berry se había mimetizado tras unas gafas oscuras y declamaba en la lengua de Cervantes.

Las canciones recogidas en el directo se han convertido por méritos propios en clásicos de nuestro rock; todas y cada una de ellas. La jerga de los 80´s que se hablaba en los barrios, por fin, había encontrado un sonido con el que presentarse ante el gran público. La pose de la banda transmitía rebeldía y el elenco de invitados que asistieron al concierto brilló con luz propia. Por el escenario desfilaron nombres de la talla de Loquillo, en una actuación en el momento en que quizá estuviese en el cénit de su estado de forma; estamos hablando de la época en la que entregaron A por ellos que son pocos y cobardes y lo presentaron en una gira incendiaria e interminable. La canción escogida para acompañar a los de La Elipa fue Jim Dinamita, y es la versión más explosiva jamás grabada de dicho temazo. Por su parte, Joaquín Sabina - el calavera por antonomasia nacido en tierras ibéricas - subió a las tablas para cantar Esto es un atraco y, esto es un hecho cuestionable pero no para mí, dejó para la posteridad la mejor interpretación de su carrera. A más, el patrón del rock español, San Rosendo Mercado, toca la guitarra y hace segundas voces en Ginebra Seca. Bajando decibelios encontramos la sensibilidad de Los Secretos en Como un huracán y la guinda al pastel la puso Antonio Vega en Qué hace una chica como tú en un sitio como este.



Una vez presentados nuestros respetos por las colaboraciones que nos regalaron, es de justicia recalcar que el resto de canciones que conforman el disco son espectaculares; desde la apertura a cargo de No pares de gritar, pasando por la bailona Muévete en la oscuridad o la sobriedad de Johnny el seco, hasta las descorazonadora Una noche sin ti o la grandiosa Mueve tus caderas. Insisto, todas y cada una de las pistas que aparecen en este disco son clásicos del rock español; las canciones lo son y cómo se recogieron veintiocho de las veintinueve que componen el disco, es su versión óptima. La que completa el repertorio es una versión, y es que el gran Pepe Risi aseguraba que un concierto de rock and roll no termina hasta que suena Johnny B Goode.

Burning debutaron en el ’74, por lo que ya han pasado los "cincuenta años de rock… universal" que proclamaba Bunbury sobre ellos, y son considerados, junto a Leño y Ramoncín, los padres del rock and roll en España. A día de hoy todavía giran y sus actuaciones son auténticas fiestas. Por lo tanto, clavijeros, id a ver a vuestros mayores y divertiros junto a ellos.




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