Revisando clásicos. La Frontera - Capturados vivos

 



Por increíble que parezca La Frontera, hoy día, han quedado sepultados bajo cientos de recuerdos y decenas de nombres que practican rock español, sin embargo es de justicia recordar que entre finales de los 80's y principios de los 90's eran una banda de primer nivel mediático. Allí donde sonaban sus canciones se instauraba la algarabía, cada nuevo sencillo se abría hueco a codazos en las radiofórmulas y sus conciertos eran multitudinarios. Desgraciadamente en estas latitudes hacemos gala de una estrechez de memoria alarmante y grandes bandas del género pasan al olvido, casi, como si no hubiesen existido nunca.

Capturados vivos se publicó en 1992 y fue un disco referencial de la primera mitad de la década. Un álbum donde se recogía la energía que los madrileños exhibían en sus directos, la excelsa calidad de sus interpretaciones y un ramillete de temas, convertidos en éxitos inmediatos, por los que cualquier banda de rock and roll mataría hoy en día. Javier Andreu - líder de la formación - junto a su lugarteniente, el incombustible Toni Marmota, rescataron un puñado de canciones de sus primeras obras para confeccionar los setlists de sus magníficos conciertos, las cuales dotaban a la experiencia de autenticidad rockera. Esto, siempre supuse, fue así debido a que las canciones que escalaban a números 1 de su repertorio les hacía sonar un tanto menos originales de lo que en realidad eran; no hay que olvidar que El límite, Palabras de fuego o Juan Antonio Cortés, a pesar de ser auténticas joyas, no definen la verdadera identidad de La Frontera.



El disco está compuesto por veinte temas. El rock and roll fronterizo, con tintes western/tex-mex, hace acto de presencia en cada instante de la hora y cuarto del minutaje total de la obra. Pasea fundamentalmente por ritmos acelerados, se permiten algunos medios tiempos e incluso ciertos y puntuales momentos de relajación. Cortes de la talla de Si el whisky no te arruina, Siete calaveras o Mi destino activan al oyente inmediatamente. Pistas como Mi dulce tentación, Por un puñado de tierra o, la evocadora, El límite son inevitablemente coreables en toda su extensión; y las festivas Vivo o muerto, Pobre tahúr y Judas el miserable se convierten en los picos de adrenalina a los que cualquier directo que se precie debería aspirar. Sin duda, Capturados vivos es uno de los mejores discos en directo publicados en los 90’s dentro de nuestro idioma.

Afortunadamente, los viejos rockeros nunca mueren y Javier Andreu abandera la expresión como pocos, pues cuarenta años después de su irrupción en el panorama musical continúa paseando todos esos grandes temas por los escenarios. Desde el clavijero hemos tenido la fortuna de acudir a un par de sus conciertos en los últimos tiempos y, creedme, siguen sonando como un cañón. Por lo tanto, no dudéis, si tenéis la posibilidad de acompañarlos, hacedlo. Las guitarras están cargadas.


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