Revisando clásicos. Los Suaves - ¿Hay alguien ahí?



Si hubiese que explicarle a alguien de dónde viene el denominado rock urbano o, es más, a qué suena el rock duro español, sin duda pincharía este álbum y dejaría que las canciones hablasen por mí. Porque, sin duda, el live album de Los Suaves, ¿Hay alguien ahí? es un disco perfecto para definir nuestro género musical favorito.

Publicado en 1995, el directo venía a saldar una deuda pendiente que había contraído la grabación anterior en vivo, Suave es la noche, con los gallegos y con su público respecto a la pobre producción que aquella atesoraba y su lánguido sonido. Por lo tanto, ¿Hay alguien ahí? se convirtió en la muestra definitiva de lo que suponía la experiencia de asistir a un concierto de Los Suaves en cuanto a actitud, garra, potencia, velocidad y una comunión con los fans como en pocas ocasiones lograba conectar a una banda con sus fieles. 

Desde el mismo comienzo del álbum, convertido en clásico, donde Yosi preguntaba a voz en grito "he dicho que si hay alguien ahí" para lanzarse a una interpretación demoledora de No puedo dejar el rock, hasta la arenga final en forma de Esta noche no se duerme, transcurren algo más de dos horas que van in crescendo tema a tema y, estoy seguro, habrá provocado innumerables lesiones cervicales a lo largo de su historia.



El disco es fundamentalmente un álbum de cuerdas y parches, donde la voz de Yosi pasa a ser un instrumento más, sin que ello sea peyorativo. Más bien es un halago, pues a los solos endiablados que salen de las hiperactivas manos de Alberto Cereijo no existe instrumento alguno que le aguante la mirada, excepto el instrumento por antonomasia de los gallegos; la voz de Yosi. Cada interpretación supera a la anterior, cada frase es escupida con rabia, cada riff se comporta como un asesino despiadado, cada solo eleva el virtuosismo, cada golpe de batería provoca una tensión mayor y cada nota que sale del bajo incita a un trance tribal. Sin duda, se trata de dos horas de pura adrenalina que, todavía hoy, tras haber pasado por los oídos de quien suscribe en centenares de ocasiones, continúa funcionando como motor de arranque de la apisonadora que activa.

Desgraciadamente, por motivos contractuales que siempre anteponen el vil metal al bien común cuando se trata de cultura, el álbum fue mutilado en unas cuantas canciones y a día de hoy no puede adquirirse tal como fue concebido, sino que pasó a convertirse en Lo mejor de ¿Hay alguien ahí? perdiendo su majestuosidad de triple álbum. Sin embargo, los que tuvimos la fortuna de hacernos con aquel sabemos que es un disco incomparable, un trabajo que está grabado con letras de oro en nuestra mente y en nuestros corazones. ¡Siempre Suaves!


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