Revisando clásicos. Extremoduro - Agila



El año 1996 supuso el paso definitivo desde el underground al mainstream de Extremoduro. Si bien es cierto que ya era una banda cuyos álbumes corrían de mano en mano por los institutos en casettes grabadas o, en casos privilegiados, en vinilos, también lo es que las canciones de Robe, Uoho y compañía no encontraban su hueco en bares de noche, ni mucho menos en las emisoras de radio. Existen excepciones, claro está, pero eran contadas.

Tras la publicación de la suite Pedrá, firmada bajo el nombre de la banda pese a no ser un trabajo propiamente dicho de ellos, llegaría a las tiendas el fabuloso Agila, un álbum con una producción exquisita que, por fin, hacía justicia a la música de Extremoduro. Agila contenía unas letras, como de costumbre, soberbias, unas guitarras magníficas, una sección rítmica apabullante y unos vientos que dotaban al disco de unos ambientes irresistibles.

En cuanto a los temas que lo componían, So payaso se convirtió en el asidero perfecto al que agarrarse para tirar fuerte de él, comercialmente hablando. Entre otras cosas, tiene el honor de ser la primera canción con videoclip de la banda y esto también fue parte del éxito desorbitado que conseguiría. Sonaba en la radio, se veía en televisión, se cantaba en los bares y era abanderada del disco del que toda la juventud de mediados de los 90's hablaba sin parar.



De todos modos, el álbum es mucho más que un single rompedor. Pues se trata de una colección de canciones tan abrumadoras que cada corte del disco está grabado en la memoria colectiva. Es el álbum donde se encuentran joyas de la talla de Sucede, la cinematográfica El día de la bestia (cuya aparición en la película de Alex de la Iglesia también fue fundamental para el estrellato de Agila), ¡Qué sonrisa tan rara! o, la recuperada de tiempos ancestrales, La carrera. Mención aparte merece Me estoy quitando y su arrastre nocturno en bares, pubs y discotecas, cuando la velada se volvía etílica y descontrolada.

Después de Agila vendrían otras grandes obras y un sinfín de himnos que se han quedado a vivir entre la parroquia rockera para la eternidad. Sin embargo, siendo justos, el clásico entre los clásicos de Extremoduro fue, es y será Agila; el disco con el que cientos de miles de personas los descubriría, el álbum con el que aquellos que ya eran seguidores vieron colmadas sus ansias de reconocimiento, y el trabajo gracias al cual se comenzó a prestar atención a todo lo publicado con anterioridad, así como mantener las expectativas a cada nuevo paso de la banda. En definitiva, Agila es el disco con el que comenzó la leyenda.

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