Entrevista | Sôber
Con más de tres décadas a sus espaldas y una discografía impoluta los madrileños Sôber vuelven a la actualidad por la reciente publicación de sus dos primeros adelantos del que será su próximo álbum de estudio. Para charlar acerca de su esperado trabajo entrevistamos a Carlos Escobedo, líder de la banda que es, por derecho propio, uno de los estandartes del Rock duro en nuestro idioma.
Hola Carlos, ¿qué
nos puedes contar acerca de la grabación de "Anandamida"?
El disco está grabado, masterizado y terminado, y ahora estamos con la portada; en un formato muy especial que queremos hacer. En cuanto a la grabación en sí misma, ha sido algo bastante novedoso a lo que estábamos acostumbrados, ya que hemos ido grabando - prácticamente – canción por canción. En vez de meternos a grabar las once canciones de batería, las once canciones de bajo, las once de guitarras, etc, grabábamos una canción de batería, le metíamos la guitarra, grabábamos el bajo y observábamos qué rollo se le daba a cada una para que tuviesen una personalidad diferente y pudiésemos trabajar las afinaciones de las guitarras. Creo que eso ha conseguido que sea una grabación bastante divertida y se nos haya pasado muy rápido, lejos de ser tediosa y aburrida.
Claro, con tantas grabaciones a las espaldas, como músico y también como productor, encontrar una nueva manera de hacer las cosas ha debido ser un aliciente…
Eso es. Ha sido algo muy bueno porque me llevaba a casa las canciones y ahí acababa de darle forma a las letras, de darle la interpretación que quería para cada tema, porque eso es algo que buscaba; que cada canción tenga un momento y una emoción. Ello ha conseguido un resultado en el que cuando estás escuchando el disco completo, dentro de esa parte homogénea que posee, cada canción tenga su propia alma y personalidad.
De momento habéis estrenado "Indestructible" y "Mi refugio". Háblanos sobre ellos.
La elección del primer single la teníamos muy clara, porque Indestructible es una canción que sirve de declaración de intenciones por la parte que nos toca. Después de treinta y dos años de carrera afrontamos una nueva década y lo hacemos con la mayor ilusión, con nuestro público y con nuestra gente. Es una manera de agradecimiento y hacerles ver a todos ellos que gracias a que están ahí, nosotros nos sentimos indestructibles. Que viniendo de todo lo que hemos pasado, con esa fortaleza, esos cimientos y esa estructura donde todo está forjado, hemos querido crear una canción donde el público también tenga mucho que ver, devolviendo esa energía que nosotros prestamos al disco y a los directos. Por su parte, Mi refugio es una canción más introspectiva. Una canción que habla sobre el lugar donde nos alojamos cuando nos sentimos pequeños, cuando existen decisiones que no son fáciles de tomar porque conllevan una serie de saltos al vacío a los que no estamos dispuestos, en las que hay que cruzar unos límites y derribar unas barreras que son las zonas de confort propias de cada uno. Por lo tanto, es una canción que posee esa fuerza e impronta que nos hace ver que primero tenemos que encontrar la paz en nosotros mismos, en algún huequito, en algún refugio, para después encontrar la fuerza para salir de esa zona de confort.
Esta nueva etapa a la que hacéis referencia en las presentaciones de ambos singles, ¿en qué la basas?
La realidad es que para nosotros es una nueva etapa porque cerramos la anterior con el XXX aniversario. Cerramos un ciclo que ya había cumplido el grupo en cuanto a la forma de trabajar, de componer e incluso de textos. Aquí hay una nueva visión de hacia dónde llevar la banda y qué disfrutar por parte del grupo. Incluso el título del álbum, Anandamida que es la molécula de la felicidad, sirve para buscar ese paralelismo en lo que para nosotros supone la música, y para mí componer. Cuando tienes un momento de inspiración, a la hora de componer, sientes que se activa una parte del cerebro que te da un chute de felicidad interna; que no es dopamina, sino anandamida. Lo cierto es que todas esas emociones y sentimientos son los que han sido la bandera entorno a la que ha girado todo. Es decir, hemos trabajado esa parte y es la actitud que mantiene el grupo a día de hoy.
Vuestra música siempre ha desprendido potencia pero también melancolía. De alguna manera existe cierta similitud en lo que transmite respecto a la música de Los Suaves. ¿Qué suponen Los Suaves para ti?
Existe mucha cercanía a la manera de escribir de Yosi, porque ya no es sólo que sea un poeta, sino que consigue que lo sientas, habla desde el momento más desgarrador. Yo empecé a escuchar a Los Suaves desde la infancia, y después tuve la suerte de poder grabar varios de sus discos en mi estudio, conocerlos, ver desde dónde escribe él y consultarle. Yosi es una persona que todo lo que canta tiene una historia detrás y cuándo le pregunto ¿qué hay detrás de Malas noticias o de Dulce castigo? Él te cuenta esa historia real que hay detrás. No es algo ficticio. Desde ese punto escribo yo también, lo que pasa es que no me gusta contar desde dónde se escriben, para que cada uno haga su propia interpretación. Para eso Yosi era el maestro. Por lo tanto, canciones como Arrepentido tienen muchísimo que ver con la forma de escribir de Yosi.
Versionaste "Dolores se llamaba Lola" en Solitude, tu disco en solitario…
La hice porque venía de haber estado con él y tenía ese sentimiento de hacer algo así, homenajear una canción que para mí y para mucha gente ha significado tanto. Y la quise hacer desde otra visión, desde la historia que él me cuenta que hay detrás de ella, no desde esa parte musical y melódica tan reconocible.
Volviendo atrás, concretamente al álbum con el que celebrasteis los 30 años de Sôber, quiero preguntarte por la colaboración que llevó a cabo Antonio García en "Arrepentido". En mi opinión quedó estratosférica. ¿Qué relación y opinión tienes con y de Arde Bogotá?
Cuando los conocí, lo primero que me acercó a ellos fue el timbre de voz de Antonio. Sentí que esa voz consigue transgredir y llegar antes que otras cosas. Entonces comencé a escucharlos más a fondo y descubrí que tienen un discazo increíble, Cowboys de la A3. Además conozco al productor, a Lalo, y encajamos. Así que le comenté que para el XXX aniversario íbamos a llamar a grandes músicos y amigos. Pensé en lo que me gustaban y en que molan un montón, así que conseguí el número y llamé. Antonio me dijo que cuando te llama Sôber hay que ir, no hay excusas (risas) Después nos confesó que en el período de la formación de la banda escogían una canción de Sôber para hacer las pruebas a los músicos.
¿Qué bandas emergentes, en el panorama Rock español, captan tu atención actualmente?
Ahora mismo estoy con Ultraligera. No sé si fue primero la voz o el sonido. Lo cierto es que al escucharlo se me hizo muy natural, como si ya lo hubiese escuchado antes. Investigué y vi que el disco lo había producido Oscar Clavel, que fue el productor de Morfología y Synthesis. Él deja su impronta, es como si la voz la pusiese en un sitio determinado con mucha presión y, a la vez, melodía. Entré de lleno en Ultraligera y me gustó mucho. He visto que en directo es una banda de rock al 100% con reminiscencias de Tool, Pearl Jam y otras muchas coincidencias que tenemos.
Por otra parte, hace unas semanas tuvimos el privilegio de entrevistar a Gabri de El Desván y le preguntamos por el fantástico tema en el que colaboras, “El error perfecto”. ¿Qué te parece esa vertiente del Rock Urbano que con tanta maestría practican ellos?
Es algo que jamás he abandonado. He sido seguidor de bandas como Barricada, Los Suaves y Marea. Además, el otro día fui a cantar con Aarón (Linaje) y comprobé que tienen un directo muy bueno ¡y eso que tienen 19 o 20 años! El rock urbano siempre me ha gustado, quizá no tanto la parte musical debido a esa sencillez – que luego tampoco es así – pero las letras, la manera de rimar, la forma de acercar toda esa parte de métrica vocal, esas melodías no demasiado complejas, ese no saber cuál es exactamente el estribillo por tener esa parte de ambigüedad. Me gusta. De hecho, tuve la suerte de producir un par de discos de Sínkope y siempre lo digo, soy fan de ellos.
¿Te halaga sentir cómo existen bandas que han continuado la senda del sonido Sober? ¿En qué otras bandas sientes esa esencia de vuestra música?
Creo que es con Paradÿsso cuando se produce el momento en el que se consolida ese sonido. Aquel que tras 2 o 3 segundos de escucha puedes identificar el sonido al que haces referencia. Esto pasaba también con las bandas de los 80´s y, de hecho, a veces en la furgoneta jugábamos a adivinar la banda con un par de segundos de escucha. Ahí estaban Iron Maiden, Juads Priest o AC/DC. Pero ¡qué difícil es ahora! Pues has de escuchar hasta que entra el cantante para saber si es Machine Head o Lamb of God. Nosotros siempre hemos trabajado mucho el equilibrio entre las voces y las guitarras y por ello nos ha dado ese punto tan característico. Hubo una época en que al estudio (Cube) venían muchas bandas buscando eso. A día de hoy es cierto que hay gente que lo sigue haciendo, otros que buscan desde ese punto de partida modernizarse, etc. Por ejemplo Darknoise o Symbiosis siguen teniendo esa filosofía. Estos últimos, Symbiosis, hace poco grabaron 4 o 5 canciones y tienen ese rollo pero un poquito más moderno y agresivo. Lo cierto es que todos formamos parte de un movimiento en el que, quizá, nos tocó a nosotros abanderarlo pero se generó un movimiento donde ese estilo musical tenía una floración y había mucha gente a la que le interesaba.
¿Cómo van las fechas para presentar el próximo disco?
Se pueden consultar en nuestra página web www.soberband.com Ya hay anunciadas algunas fechas como Barcelona, Valencia, Murcia o Málaga. Además en Madrid hacemos dos días seguidos en la sala Wagon con dos repertorios diferentes, es decir el viernes no podrás escuchar lo mismo que el sábado, así que toca ir los dos días.
Es una gran idea…
Esta gira será asi. Supone muchísimo trabajo porque estamos ensayando más de cuarenta temas y preparando su escenografía, sus vídeos, etc, pero nos anima porque consigue que retomemos canciones que quizá haga veinte años que no tocamos
En vuestra música el peso de las guitarras es evidente, ¿cuál es tu modelo de guitarra preferido?
Me debato entre la Strato y la Les Paul. Recuerdo que tuve una Custom Les Paul blanca, con la que hice Savia, que pesaba casi cinco kilos, sin embargo la Strato tiene ese punto de ser más manejable y fácil de tocar, pero no tiene ese grave, ese “gordito”. Pero creo que la Les Paul es la que más me gusta.
¿Qué músicos te vienen a la cabeza cuando piensas en ese modelo?
Claramente a Slash. Hay más, claro. Por ejemplo Jimmy Page. Pero aquella época en la que éramos muy jovencitos ha quedado marcada y tenemos la imagen de Slash muy idealizada.
Carlos, muchas
gracias y enhorabuena por cada canción que habéis creado y, por supuesto,
gracias por tu tiempo.
Sober es mi banda favorita. Tienen un sonido tan especial que cala hasta los huesos
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