Revisando Clásicos. Sôber - Paradÿsso
El año 2002 siempre será el año de la explosión de Sôber. Una explosión que se venía gestando desde sus inicios con grandes discos como Morfología (1999) y Synthesis (2001).
Posicionados bajo el paraguas de una discográfica con espectro mainstream, la banda madrileña grabó el que, sin duda, es su disco clásico por antonomasia, Paradÿsso. Un álbum en el que el Rock oscuro se da la mano con el Metal alternativo. Un trabajo donde la melodía, la fuerza y la intensidad sonora conjugan de manera excelente. Un plástico que supo recoger contundencia y riffs aplastantes para combianrlos con la limpieza de un sonido que resulta arrebatador.
En el disco se intuyen referencias de muchos quilates, pues entre sus surcos se delizan atmósferas de Pink Floyd, paisajes de U2, intros de Metallica y, por supuesto, estructuras de Tool. Sin embargo, nada suena forzado, no existe sensación de imitación, ni agota la paciencia de los oídos más cansados. Simplemente se disfruta como lo que es, una obra mayúscula de Rock que fue creada para la posteridad.
Paradÿsso sonó en las radiofórmulas sin parar, sus videoclips se emitieron por la MTV incesantemente, los conciertos de la banda se volvieron multitudinarios, la imagen del álbum se convirtió en un icono y canciones como Arrepentido, Diez años o Eternidad, pasaron a engrosar la colección de joyas de la que presume el Rock español.
En definitiva, Paradÿsso se convirtió en la obra que toda banda sueña conseguir crear. Y permitió a Sôber ser considerados a día de hoy, treinta años después de su debut, una formación clásica del Rock en habla hispana.
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